AHORA QUE SE ACERCA LA NAVIDAD; UN POEMA NAVIDEÑO
UN PESEBRE EN EL MAR
UN PESEBRE EN EL MAR

(POR UNA MUERTE ANUNCIADA)
Doblan a muerte las campanas,
Llueve; es como si el cielo llorara
por la nueva víctima
que no supo decir ¡¡NO!!
a la primera vez
que él la levantó la mano
que no frenó el primer insulto
permitiendo que su alma y su cuerpo
sé fuera sembrando de cicatrices
Réquiem
por una muerte anunciada,
de luto van los corazones,
la desolación en la mirada.
Ella, de su infierno, quiso huir;
pero su verdugo no entendía
que su víctima se fugará;
y el cuchillo sangre bebió,
sangre femenina,
sangre de mártir

Tras la puerta, al cerrarse,
sé abrió en su corazón
la puerta de su pasado
y sé volvió a ver
con quince Primaveras floreciendo
y la ilusión pintada en su mirada.
Pero ese tiempo quedo atrás
y los años empiezan a teñir
sus sienes con hebras de plata;
ya cruzan su rostro surcos
de recuerdos que el tiempo,
travieso, se empeña en dibujar.
Ella quisiera dar un salto atrás,
volver a ese viejo y oscuro portal
donde una tarde despertó al amor.
Ella se pone su gastado abrigo
con la mente dormida
en veinte años antes;
pero el más pequeño pronto volverá
volviendo a inundar la casa
con sus risas y sus juegos;
y luego volverá el, cansado,
aburrido de su rutinario trabajo;
ella, despacio, el abrigo cuelga
y, mientras llora en silencio,
va dibujando en el aire
su retrato del desencanto

En el nombre de la humanidad;
en el de la mismísima tierra
hoy vuelvo a suplicar "¡¡PAZ!!"
que dejen de silbar
estos vientos de guerra
que asolan el planeta;
que, en vez de lanzar misiles,
sembremos flores de Paz
a lo largo de la tierra.
¡Que basta de tanta muerte
tanta sangre derramada
por la codicia humana!.
En el nombre de la humanidad;
en el de la mismísima tierra
hoy vuelvo a suplicar "¡¡PAZ!!"

Como tú un día yo soñé
con la blanca paloma de la Paz
llevando en su pico la estrella de la libertad;
conque los soldados,
hastiados de tantas batallas,
con el ser humano sé hermanaba
para enterrar las armas
y poder construir un mundo
de Paz Amor y Libertad.
Como tú un día yo soñé
con un mundo sin guerras,
sin banderas ni fronteras;
y, por ese sueño,
yo me hice poeta
para proclamar a los vientos
lo que mi corazón me dictaba
cuando prendió en él
la magia de ese sueño
Como tú un día yo soñé,
con un arco iris de esperanza
que sonreía a la floreciente vida;
por eso yo escribo;
por ser profeta de ese sueño
que, como tú, un día yo soñé